Trenes silenciosos

Recientemente la prensa española nos ha hablado del éxito que ha alcanzado el vagón silencioso que Renfe ha habilitado en los AVE Madrid-Barcelona. Se trata de un coche donde la luz es tenue, donde no está permitido hablar por teléfono, ni hablar en voz alta y donde la megafonía está inhabilitada. Un vagón que tiene como objetivo hacer más tranquilo el desplazamiento a sus pasajeros.

La iniciativa de la empresa ferroviaria está muy bien, pero ello demuestra el tipo de sociedad que predomina en nuestro país. No hace falta decir cómo son los viajes en transporte público en Japón, ¿verdad? Silencio absoluto en cualquier vagón, en cualquier andén y en cualquier sitio. Allí no son necesarios los coches silenciosos, porque ya todo es silencioso. Allí no hace falta instruir a la gente para que no moleste, porque ellos nunca molestan a nadie.

Cuando una sociedad no habla por su teléfono móvil en el tren, dice mucho de sí. No lo hacen porque no tengan ganas de responder, sino porque no quieren molestar a sus compañeros de viaje. Algo que aquí nadie se plantearía en absoluto. Es más, ¿cuántas conversaciones (desagradables) a grito limpio hemos oído en los trenes? ¿A qué creéis que es debido, a la falta de educación o a la falta de sensibilidad?

En Japón, durante las horas punta, la mayoría de los pasajeros de un tren viajan de pie, todos ellos apoyados con una mano en el agarrador y con la otra sujetando el móvil o un manga. Cada uno con su mundo o cada uno con su sueño (recordemos que los japoneses duermen mucho en el transporte público). Y las conversaciones siempre en voz baja y lo más breves posibles. La falta de ruido es tan fuerte que ni el traqueteo del tren es suficiente para romper con la incomodidad del silencio.

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