Transporte público al día

Ya en 2003, durante el primer viaje que hice a Japón, me sorprendió el moderno sistema de pago que utilizaban los tokiotas para acceder al transporte público, una tarjeta electrónica que permitía el acceso a los andenes de las estaciones japonesas. Once años más tarde, nuestro país aún utiliza el incómodo y tradicional billete de papel, lo que nos demuestra nuestra escasa apuesta por la tecnología, la práctica y la sostenibilidad.

El transporte público es la opción de comunicación más eficaz de Japón. Millones de japoneses lo utilizan a diario por su extraordinaria, eficaz y puntual red de trenes que conecta todo el país. Diariamente la JR, -por cierto- la empresa ferroviaria de pasajeros más grande del mundo, factura millones de yenes debido al enorme volumen de pasajeros que la utilizan, motivo por el que desde 2001 introdujo el sistema de pago electrónico denominado Suika (Super Urban Intelligent Card). Un innovador recurso que Occidente debería adoptar por su sencillez, comodidad y simplificación de los sistemas de pago habituales. Suika no deja de ser una tarjeta prepago mediante la cual se accede a los vestíbulos y andenes de todas las estaciones de tren, metro y bus de Japón. Unos lectores instalados en ellas se encargan de registrar el acceso del pasajero y contabilizar su trayecto, lo que significa un ahorro en billetes y abonos espectacular, así como en tiempo y espera para adquirirlos.

Debido al éxito que logró la tarjeta entre los japoneses y la comodidad que representa, muchos establecimientos y máquinas expendedoras han admitido este sistema de pago, con lo que es posible pagar una lata de café, un bol de arroz en los pequeños establecimientos de las estaciones, el periódico o unos caramelos, por ejemplo. Las taquillas de las estaciones tampoco se quedan al margen y aceptan, casi como único pago, esta peculiar tarjeta.

La Suika (que por cierto significa “sandía” literalmente) puede adquirirse por 500 yenes y puede ser recargada cuantas veces se desee. Según la Wikipedia, en 2007, circulaban por Japón 20 millones de tarjetas. Hoy, sin ninguna duda, esa cifra se ha multiplicado.

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