Tifones como churros

tifonJunto a los terremotos, los tifones era uno de los fenómenos naturales que más me tenían intrigado. Esa violencia meteorológica que a menudo observamos por televisión despierta el temor a cualquiera y, sobretodo, si a lo largo de la temporada hay que experimentar con una media de unos treinta.Como todo en la vida, de tifones hay de muchos tipos. Estar situado delante una gran masa oceánica conlleva a la exposición repetitiva de estas grandes perturbaciones atmosféricas que pueden arrasar con cualquier cosa. Afortunadamente la intensidad de estos ciclones no siempre es violenta, frecuentemente adoptan una fuerza razonable y, de no ser por nuestro conocimiento meteorológico, muchas veces pasarían desapercibidos como frentes normales.

La evolución que adoptan los tifones es constante y no siempre previsible. La agencia meteorológica japonesa informa constantemente del ciclo de vida de estas impresionantes tormentas, aunque no siempre con el merecido acierto. Aun así los japoneses prevén siempre con precaución la llegada de cualquier tormenta y activan de inmediato todos los protocolos de seguridad necesarios para afrontar la situación.

Habitualmente los tifones llegan a Japón por la parte sur, con lo que la peor parte se la llevan los japoneses de Okinawa, un archipiélago situado a pocas millas. Suele ser ahí donde dichos ciclones tocan tierra y, los más violentos, provocan graves daños sobre su población.

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