Sin rotondas ni aparcamientos

carreteras-elevadasDe la movilidad japonesa no sólo llama la atención el hecho de que circulan por la izquierda como en el Reino Unido, sino también otros factores que pasan algo más desapercibidos. En Japón no hay rotondas o glorietas, sus cruces son a la antigua usanza y siguen regulados siempre por pacientes semáforos que alternan la circulación. Ni en las grandes ni en la pequeñas ciudades, ni en las largas carreteras interregionales… Aquí no se aprecian éstos agradecidos giratorios que tanto beneficiaron la circulación en Europa.

Los aparcamientos en las calles urbanas tampoco son frecuentes. Todo el ancho de la calzada va destinado a los carriles de circulación y a un pequeño arcén, sin dar posibilidad a estacionar el vehículo en un lateral. Por este motivo son muchos los párquines que se encuentran en los pueblos y ciudades japoneses, frecuentemente regulados por parquímetros que tarifican el precio del estacionamiento en función del tiempo. En esta línea también es interesante contar que los japoneses no pueden comprar un coche si no garantizan una zona de estacionamiento fija. Este último requisito es algo que plantea seriamente al interesado si le merece la pena adquirir un vehículo privado, especialmente teniendo en cuenta la excelente, práctica y funcional red ferroviaria que hay en Japón.

Pero para sortear el denso tráfico de las capitales japonesas existen las carreteras de pago elevadas, unos viales construidos muy a posteriori que evitan que el apurado conductor tenga que tragar con cruces, semáforos, pasos de peatones y demás factores urbanos que entorpecen la urgencia por llegar a tiempo a su destino.

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