Objetos perdidos

Son muchísimas las anécdotas que se podrían explicar que demostrarían la seguridad de Japón y la honradez de sus gentes. Historias inverosímiles que cuentan cómo se han perdido objetos de valor, carteras, monederos, ordenadores… y sus propietarios lo han recuperado sin ningún problema. Y es que en Japón las cosas ajenas no se tocan, o si se tocan sólo es para facilitar su localización. Habitualmente por las calles de Tokio es normal encontrar objetos situados en lugares altos y visibles para facilitar al propietario su rápida recuperación. Podemos encontrar zapatos de niños, abrigos, guantes, teléfonos móviles, carteras e incluso tarjetas de crédito.

Siempre que surge la oportunidad cuento la historia de la tarjeta de crédito que vi en el suelo en una concurrida estación del área metropolitana de Tokio. Acababa de llegar a Japón y me sorprendió enormemente encontrarme una tarjeta de crédito en el suelo. Pero lo más asombroso fue ver cómo la gente pasaba por al lado y nadie se adueñaba de ella. Algo que, lamentablemente, en Europa es muy frecuente. Cuando la vi, me aparté y aguardé a distancia suficiente para ver qué ocurría con la tarjeta. Por su lado pasaron cientos de personas y nadie se agachó ni un solo momento para recogerla. Del mismo modo he visto por los suelos de Tokio muchos otros objetos de valor y conozco gente que se olvidó objetos valiosos en los trenes y los recuperaron fácilmente.

Admiro profundamente que en Japón la gente no se adueñe de lo que no le corresponde. Si en Japón pierdes algo, tranquilo que seguro que lo recuperas.

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