Los palillos

bastonetsPara los orientales algo tan propio como la comida son sus palillos para poder comérsela. Los “hashi”, que es como se llaman en japonés, son bastante imprescindibles para la mayoría de los nipones, quizás demasiado. Su exagerada dependencia obliga a que todas las tiendas del país ofrezcan palillos con cada alimento que venden. Tal generosidad provoca que se lleguen a acumular en casa gran cantidad de palillos de madera que irremediablemente tarde o temprano acaban en el cubo de la basura.

A tal reflexión he llegado después de vaciar el cajón de la cocina. De lo más fondo del mismo empezaron salir pares y más pares de palillos, junto a unas cuantas cucharillas de plástico que también ofrecen tras la compra de yogures. Sólo entonces piensas “qué desperdicio de material y, sobretodo, de recursos naturales”.

La verdad es que, en alguna ocasión, cuando en el konbini te preparan la bolsa, había pensado en ello, pero siempre después de que los palillos acabaran en el interior de la misma. ¡Algo tarde ya!

Sólo en Japón viven y comen cada día más de 120 millones de personas. Eso significa que diariamente se usan millones y millones de palillos de madera desechables, especialmente teniendo en cuenta la asiduidad con la que los japoneses comen fuera de casa. Sinceramente me horroriza pensar la gran cantidad de árboles que se destinan para tal fin.

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