konbini

seven-elevenLas personas ya no entendemos de horarios. Nuestras vidas locas han cambiado por completo nuestros hábitos cotidianos y ya no podemos ceñir nuestras necesidades a unas horas concretas. Así que, ante esta situación, es normal que la cultura del consumo se ajuste a nuestras necesidades y ello pasa inevitablemente por la libertad de horarios. En Japón hace muchísimos años que parece que lo tienen claro. Los konbinis (traducción japonesa de las americanas tiendas de conveniencia) son una pieza clave en la sociedad nipona, su obertura 24 horas satisface cualquier necesidad básica de sus clientes; desde comida a servicio de copistería, pasando por productos de higiene, tabaco o librería.

En las grandes ciudades es suficiente con alzar la vista para ver rápidamente una de estas tiendas. Prácticamente en cada esquina encontramos un Seven Eleven, Sakus, Lawson, MiniStop o FamilyMart esperándonos para ofrecernos cualquier cosa. Un oasis de vida en medio de una noche de estudios, de insomnio o sencillamente de trabajo. Un modelo que se ha expandido sin demasiada compasión por todo el país desplazando, muchos años atrás ya, a los tradicionales comercios o colmados.

La legislación define a un konbini como aquel establecimiento comercial de menos de 300 metros cuadrados, con productos de todo tipo y abierto las 24 horas de todos los días del año, sean laborables o festivos. Las necesidades humanas aquí en Japón tampoco entienden de calendarios.

La libertad de horarios comerciales no es ningún debate, es sencillamente un derecho de todos los ciudadanos. Como los konbinis otros comercios también abren durante todo el día, son los Donki’s o las muchas cadenas de comida japonesa. Los más de 120 millones de personas seguramente aquí dan para mucho, así que ni la gente ni la demanda son motivos para cuestionarse la rentabilidad de estos negocios. Recientemente leí una noticia donde explicaba que una conocida cadena de comida se vio obligada a cerrar 500 de sus restaurantes por no encontrar mano de obra con la que atender a sus clientes. Aunque eso ya es otro tema…

A diferencia de tiendas como OpenCor, que en España permanecen abiertas hasta las dos de la madrugada, en las tiendas japonesas los precios son sólo algo más caros que en un supermercado. La mentalidad empresarial y la fuerte competencia hacen que este singular modelo comercial no abuse de los bolsillos de los clientes.

Se calcula que en todo el país existen unos 50.000 konbinis.

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