Imori

imoriEn Japón no es sencillo tener una mascota en casa. La mayoría de viviendas de alquiler prohíben por contrato la tenencia de perros, gatos, pájaros y… ¡monos! (por increíble que resulte). Así que los amantes del reino animal debemos conformarnos con otras especies que pasen totalmente desapercibidas en un domicilio normal y corriente y, sobretodo, que no delaten su propia presencia a los tranquilos y silenciosos vecinos.

La verdad es que no tenemos demasiada opción. Así que lo mejor es dirigirse a la tienda de animales y montarte tu propio acuario. Desde hace muchos años siempre me han llamado la atención los graciosos tritones japoneses, una especie de pequeñas salamandras, de color negro y vientre rojo. De hecho siempre he tenido alguna en casa, así que estando en Japón me animé a acompañarme de un par de tritones autóctonos.

Compañía, lo que se dice compañía, la verdad, no dan; pero verlos cazar pececillos es algo interesante para curiosos como yo.

Un amigo japonés que nos visitó en casa, nos comentó que antiguamente en Japón habían muchos ejemplares de “imori” en los ríos y charcas del país. Como en todas partes, la industrialización y la agresión al paisaje contribuyeron a disminuir su generosa presencia.

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