El impuesto de la NHK, la TV pública de Japón

NHKLa televisión pública japonesa goza de buena reputación entre sus espectadores, Japón dispone de uno de los medios de comunicación mejor valorados y con mayor prestigio del mundo gracias a su independencia política y  su modelo de financiación. Dos características que se han convertido en un referente a nivel internacional.

Precisamente de su sistema financiero os quería hablar. Los japoneses pagan un impuesto directo para el sostento de su radiotelevisión pública, algo por lo que probablemente muy pocos españoles estarían dispuestos a hacer por Televisión Española.

El gobierno de Japón se reserva un modelo de financiación para la NHK semejante al de la BBC en el Reino Unido, aunque con matices muy importantes. Sólo pagan las viviendas cuyo ocupante reconoce poseer un televisor que sintoniza con cualquiera de los canales públicos. No se precisa de ninguna inspección ocular, sino que con la sinceridad del propietario o inquilino de la vivienda es suficiente; ya que la palabra es algo muy importante en Japón y, por lo tanto, no se acostumbra a mentir ante este tipo de obligaciones. De este modo, son los propios japoneses quienes financian el grupo de emisoras de televisión a través de este impuesto directo que ellos llaman, “gasto de comunicación”. De este modo se garantiza la independencia, la imparcialidad y una nula influencia de las organizaciones políticas o privadas, dando prioridad a las opiniones de la audiencia.

En Japón es frecuente ver en las puertas de entrada de las casas una pegatina con el logotipo de la NHK, como indicador de que la vivienda ha contribuido con el canon televisivo. Para cobrar el impuesto se precisa de la figura de los cobradores de la NHK quienes periódicamente visitan las casas de los japoneses. El conocido autor japonés Hauriki Murakami, popularizó en occidente a este tipo de funcionarios de la emisora pública a través de su penúltima obra, titulada 1Q84. En el tercer libro hace un divertido relato al respecto:

El padre de Tengo, a pesar de yacer en coma y casi moribundo, se desdobla para, en forma de antiguo cobrador de la cadena de radio televisión NHK, desplazarse por el espacio, entrar en un edificio de apartamentos, ponerse a aporrear la puerta de la vivienda donde se esconde Aomame y exigir a gritos el pago de la cuota“.

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