Cuervos y más cuervos

cuervosSe ha escrito mucho al respecto y francamente no es para menos. ¡Japón está lleno de cuervos! Tokio, una de las ciudades más densas del mundo, registra decenas de miles de estos pájaros, una cifra indeterminada que sitúa el volumen de su población en la categoría de plaga. Sus graznidos son uno de los primeros sonidos que pueden escucharse cuando se rompe la oscuridad de la noche y, en la calle, solo basta con alzar la vista para ver a alguno de ellos planear sobre nuestro, en búsqueda de alguna bolsa de basura o cualquier objeto apetecible que se preste.

No son sólo pájaros, sino que son unas aves con un desarrollo intelectual bastante grande, suficiente para recordar, actuar con consecuencia e incluso atacar a las personas. Quizás por esto último no acaban de congeniar demasiado con los japoneses. Bueno, por eso y porque suelen ser unos magníficos saboteadores de las bolsas de basura.

La convivencia con estas aves es antológica, ¿quién no recuerda ver alguno en varioscuervos-arale capítulos de la veterana serie del Dr. Slump? Y es que en realidad son así, tal y como Toriyama los pintaba: chulescos, faltones y demasiado listos. Aquí a menudo asaltan a aquellas personas que, en los parques, durante la hora de la comida descuidan sus pertinencias, sean o no comida; mientras que a los operarios de las basuras les llevan por el camino de la amargura. El gobierno metropolitano repartió gratuitamente miles de mayas por la ciudad para cubrir los rincones anexos a los edificios donde se guardan las bolsas de basura, para evitar el desparrame de todo su contenido.

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