Crónicas de Japón

Anuncios de mascotas perdidas

Como he dicho en varias ocasiones en este blog, los animales de compañía son muy importantes para los japoneses. Muchos nipones optan por tener perros y gatos en sus casas que, desafortunadamente, en ocasiones se escapan y desaparecen. Por este motivo es habitual encontrar, en las farolas de algunas calles, anuncios que avisan de la pérdida de uno de estos animales. Como podéis ver en la foto, para encontrarlos preparan un anuncio muy elaborado con fotografías del animal desde todos los perfiles; para que no pueda haber ningún tipo de confusión.

En esta fotografía observamos cómo se describe a este gato, con diferentes fotografías y descripciones de cómo es el animal. En él explican, por ejemplo, que se llama Mami, que tiene 10 años y que tiene una pequeña muesca en la oreja izquierda.

 

De la indiferencia a la nostalgia

Si he de ser sincero, la primera vez que vi el sakura no me llamó en exceso la atención. Sí, observaba infinidad de imágenes pintorescas, pero no lograba comprender la obsesión de los japoneses por la llagada de este momento. Poco a poco, con el tiempo, fui apreciando la importancia del florecimiento de los cerezos, no sólo por la belleza del momento sino -en buena medida- por la simbología que representa. ¿Qué mejor manera de recibir la primavera que con millones de flores blancas?

Ahora, que me encuentro a miles de quilómetros de Japón, añoro ese momento tan especial. Cuando la gente camina por la calle ilusionada en ver un cerezo en flor y cuando la gente aprovecha para compartir excursiones, picnics y demás actividades.

Durante estos días los principales parques de Japón y sus mejores avenidas se convierten en un verdadero espectáculo natural que, en mayor o menor medida, no puede dejar indiferente a nadie.

Este año el momento más álgido del sakura ha coincidido en los países católicos con la Semana Santa, la contraposición a todos los sentimientos que se viven ahora en Japón. Una vez más prefiero decantarme por la opción japonesa: tristeza por alegría y color negro por colores vivos y primaverales.

La Torre Eiffel y la Tokio Tower

doogleGoogle, con sus habituales doogle’s, nos recuerda que precisamente hoy se cumplen 126 años de la finalización de la construcción de la emblemática Torre Eiffel, con motivo de la Exposición Universal que se celebró en París en aquel mismo año. Esta efeméride me recuerda que en Japón existe una torre con un parecido muy razonable a la parisina. Se trata de la Tokio Tower, una enorme antena que se alzó en 1958 para difundir la señal de las nuevas cadenas de televisión. Al margen, la Torre de Tokio se convirtió en todo un símbolo de la nación, como icono del resurgimiento tras los efectos de la guerra.

La Tokio Tower es uno de aquellos puntos de visita obligada en un viaje a Japón. Mide 333 metros de altura, 9 más que la torre francesa y pesa 4.000 toneladas, 3.300 menos. La gran cantidad de rascacielos que existen en la capital nipona hacen que pase algo desapercibida, ya que las grandes alturas en Tokio son muy habituales.

No nos olvidemos de la Tokio Skytree, una nueva torre de comunicaciones construida en la capital japonesa con 634 metros de altura y alzada con la finalidad de transmitir las exigentes señales de la televisión digital terrestre. Si la Torre Eiffel inspiró a la Tokio Tower, cabe destar que la Skytree nos recuerda mucho a esta última.

Sushi

De visita a Japón, es imprescindible entrar en un sushiya, uno de esos mini restaurantes donde las piezas de arroz corren por una cinta en pequeños platos. Habitualmente en estos establecimientos los precios son bastante asequibles, cosa que anima a probar los diferentes platitos que se preparan. En Kawasaki, muy cerca de la estación, encontramos este pequeño punto de venta donde preparan uno de los mejores sushis que hemos probado. Os dejo un pequeño vídeo donde grabamos cómo preparan estas deliciosas piezas de arroz.

Arigatou gozaimasu!

Hace poco más de un año, cuando decidí compartir mis experiencias japonesas con todos vosotros, jamás me imaginé que la repercusión de mi blog sería tan internacional. Hoy, repasando la audiencia de la página, he observado con sorpresa la procedencia del tráfico de mis lectores. Como veréis en el mapa que adjunto, el origen de las consultas es bastante variado y sobretodo universal.

Me gustaría dedicar muchas más horas a la redacción de temas japoneses, pero el día tiene las horas que tiene. Pero aún así, espero no defraudar y seguir compartiendo con vosotros mis experiencias y humildes conocimientos.

Sé que sois muchos quienes me leeís. Algunos de cercanos, como la María José (muy incondicional) o mi amiga Keikosan, en el ya lejano Oriente. A todos vosotros muchas gracias por hacer de este blog una interesante herramienta de comunicación.

ありがとうございます!

Fijación de las cosas

Recientemente he encontrado entre los objetos que nos trajimos de Japón, estas bases plásticas y adhesivas de color azul que podéis observar en la fotografía. Se trata de un producto muy habitual que sirve para fijar y estabilizar los objetos que pueden caerse durante un terremoto. Ello me ha llevado a recordar las numerosas precauciones que toman los japoneses para que los movimientos sísmicos les perjudiquen lo mínimo posible.

Los japoneses suelen fijar los muebles a la pared para evitar que se caigan durante un terremoto. Un mueble sin collar puede aplastar a una persona si cae sobre ella, a la par que su derrumbe puede obstaculizar la huida y el rescate de las personas que se encuentran dentro del inmueble. Por este motivo, los nipones toman muchas precauciones en este sentido, que también sirven para evitar que pequeños aparatos como televisores, ordenadores o equipos de música puedan dañarse si caen al suelo durante el balanceo.

41GSSGXc5hLComo sucedió en el gran terremoto de 2011, durante los días siguientes puede resultar difícil conseguir artículos de uso cotidiano. Por este motivo se recomienda preparar una caja con alimentos básicos como agua embotellada, productos envasados al vacío, medicamentos, linternas, pilas y una radio para obtener información actualizada. Para ello, muchos supermercados venden botellas de agua de larga caducidad, que permiten ser consumidas en un plazo máximo de hasta cinco años.

En el trabajo: «perdón por irme antes»

Una de las preguntas más habituales que suelen hacerme en relación con la sociedad japonesa, es si los nipones trabajan tanto como se dice. Ésta es una pregunta que no tiene fácil respuesta porque la concepción de trabajo es muy diferente. Sí que es cierto que los japoneses pasan muchas horas en sus oficinas, de hecho algunos de ellos superan las 80 horas semanales. ¿Pero eso significa que sean más productivos que los europeos? Sinceramente creo que no. La estructura jerárquica de las empresas niponas impide que muchos empleados tengan iniciativa propia y puedan desarrollar sus tareas laborales con total normalidad y cotidianidad. Esa atadura a la supervisión del jefe frena importantemente la agilidad necesaria para tirar adelante muchos proyectos en curso. También son muy habituales las reuniones de trabajo que absorben una gran cantidad de horas semanales.

En la mayoría de las empresas, el horario de trabajo es de 09 h a 17 h. Sin embargo, recientemente, se está inculcando el sistema de horario flexible, que ofrece a los empleados cierta libertad para decidir su horario laboral. Este sistema permite a los trabajadores evitar las horas punta del transporte público y trabajar conciliando algo más la vida privada, especialmente de las mujeres.

Pero el gran problema de los japoneses es que les cuesta irse del trabajo antes que el resto de sus compañeros o, peor aún, de sus jefes aunque ya hayan acabado sus tareas. Si finalmente deciden irse, deben mostrar consideración hacia el resto de compañeros y excusar su partida con un “perdón por irme antes” (o-saki ni shitsurei shimasu).

(Fotografía de un edificio de oficinas próximo a la estación de Tokio)

11 de marzo de 2011

Hoy es una de aquellas fechas imposible de no relacionar con Japón. Tal día como hoy, de hace ya 4 años, se producía uno de los capítulos más tristes de la historia reciente del país. Un terremoto de más 9 grados sacudía la parte este de Japón, provocando graves desperfectos y ocasionando un devastador tsunami que arrasó la costa nipona. Miles de persones perdieron la vida y otras tantas desaparecieron. El pueblo de Japón, a pesar de la magnitud de la tragedia, dio una lección mundial de comportamiento y, con las semanas posteriores, de superación. Una vez más, el país demostró al mundo su capacidad de superación.

Durante mi estancia en Japón, una de las preguntas que más hice a mis amigos japoneses fue cómo experimentaron el terremoto del 11 de marzo de 2011. Todos, sin excepción alguna, recordaban una sensación extraña, muy diferente a la habitual, a pesar de estar acostumbrados a este tipo de fenómenos. Cada uno relataba una vivencia diferente, pero todos ellos coincidían en no hablar demasiado de lo sucedido. Tal como dije en la entrada que hice justo hace un año, los japoneses no hablan demasiado de aquel día. Para saber cómo se vivió un acontecimiento de esta magnitud tuve que recorrer al testimonio de amigos españoles que vivieron en Japón aquella experiencia. Realmente escalofriante.

(Fotografía de una delegación pública en Yokohama. Marzo de 2014)

Sakura 2015: el 26 de marzo, en Tokio

Si hay algo en Japón que da la bienvenida a la primavera es sin duda la floración del cerezo. Como sabréis el sakura es un acontecimiento natural muy adorado en el país y, cada año, los japoneses siguen con pasión este momento único. Este año, según me comenta mi amiga Keikosan, el sakura llegará a partir del 19 de marzo, en función de la situación de cada ciudad en la geografía nipona. En Tokio, por ejemplo, lo hará el 26 de marzo.

La gran tradición por observar los cerezos en flor ha llevado a los japoneses a la plantación en exceso de estos árboles, en las avenidas, en las carreteras, en los parques… Todo con el propósito de que cuando llegue el momento las calles se conviertan en un auténtico espectáculo. Y la verdad es que así es. Japón se transforma para recibir a la primavera y disfrutar de la belleza que proporciona la ocasión. Los principales parques de todas las ciudades de la nación se preparan para recibir la visita de miles de personas. Especialmente los fines de semana que se llenan de gente y resultan prácticamente intransitables las zonas donde proliferan las flores de cerezo. Recuerdo el año pasado, que para acceder a Yasukuni la cola llegaba hasta el interior de la estación de metro. Las horas punta se convierten en algo realmente exagerado y muy poco recomendado para personas que detesten las grandes aglomeraciones.

Los japoneses, muy dados a las celebraciones, preparan todo tipo de festejos para recibir y admirar el sakura. Lo más habitual es reunirse con amigos, compañeros y familia y celebrar los «hanami», unos pik-niks bajo los cerezos en flor, para observar la belleza de las ramas y la lluvia de pétalos tan característica. Un lugar de referencia es sin duda el parque de Yoyogi, cerca de Harajuku.

A nivel comercial los nipones también preparan promociones y decoraciones especiales para sus clientes.

Las fechas del sakura varían cada año, en función de la climatología y la posición geográfica de cada región. Este año la Agencia Meteorológica de Japón ha determinado que con mucha seguridad la floración de los cerezos se desarrollará a partir del 19 de este mes.

Wasabi casero

Del mismo modo que la mayonesa casera no sabe igual que la que compramos en el supermercado, con el wasabi pasa exactamente lo mismo. Veréis, yo no soy muy dado a impregnar las piezas de sushi en esta salsa verde, pero si el wasabi en cuestión acaba de hacerse puedo hacer una gustosa excepción. El que preparan muchos japoneses en sus casas tiene un sabor muy diferente al que, a menudo, encontramos en los habituales sobrecitos diminutos. La diferencia es tal, que parece otro producto diferente. El wasabi acabado de rallar tiene un gusto más fresco, suave y bastante menos agresivo que el industrial. Desaparece esa sensación (horrorosa en mi opinión) que recorre nuestras fosas nasales y sube hacia lo más profundo del cerebro.

Pero lo más curioso del proceso de elaboración de esta raíz típica de Japón es el rallador que se suele utilizar. Hablamos de una pequeña base de madera, con un mango para sujetarlo, forrado de piel de tiburón. Sí, sí, lo que oís. ¡Piel de tiburón! Si pasáis el dedo, entenderéis por qué es ideal para obtener el wasabi rallado, ya que la piel del escualo tiene un tacto bastante similar al de un papel de lija.

Si algún día tenéis ocasión de probar el wasabi casero, no perdáis la oportunidad. Merecerá la pena.