Con nocturnidad y alevosía… ¡y sin protestar!

la fotoAquí en Japón parecen tenerlo claro, las obras en la vía pública molestan menos por la noche y es, por lo tanto, cuando las hacen. El abundante tráfico que se registra por las calles de cualquier ciudad japonesa hace inviable que cualquier autoridad competente programe una intervención urbana en pleno día; a menos, eso sí, que no sea estrictamente necesario. El sentido de la responsabilidad y, sobretodo, la voluntad de no molestar al prójimo son exageradas. La repercusión que estas tareas ocasionan a la ciudadanía son mucho menores si se desarrollan con nocturnidad. Pero… ¿y los vecinos? ¿Están igual de contentos?

maniEn Japón no es muy frecuente ver a sus ciudadanos protestar por demasiadas cosas, y menos por algo así como unas obras públicas. De hecho, las protestas ciudadanas no son algo habitual y raras son las manifestaciones que se pueden encontrar en una capital; algo bastante diferente a lo que tenemos en Europa. Esta reflexión me lleva a recordar la primera y única manifestación que he tenido ocasión de encontrar en Tokio. Fue durante la primavera pasada cuando una comitiva desfilaba por alrededor de la conocida estación de Shinjuku. La impresión inicial que tuve fue la de pensar que la protesta era de policías, ya que sólo se observaban agentes desfilar. Pero no. Muy lejos de eso, la presencia policial era la adecuada para una concentración de ese tipo. La manifestación la formaban japoneses partidarios de la legalización de las drogas. Una situación que sé será difícil de volver a encontrar.

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