Trenes silenciosos

Recientemente la prensa española nos ha hablado del éxito que ha alcanzado el vagón silencioso que Renfe ha habilitado en los AVE Madrid-Barcelona. Se trata de un coche donde la luz es tenue, donde no está permitido hablar por teléfono, ni hablar en voz alta y donde la megafonía está inhabilitada. Un vagón que tiene como objetivo hacer más tranquilo el desplazamiento a sus pasajeros.

La iniciativa de la empresa ferroviaria está muy bien, pero ello demuestra el tipo de sociedad que predomina en nuestro país. No hace falta decir cómo son los viajes en transporte público en Japón, ¿verdad? Silencio absoluto en cualquier vagón, en cualquier andén y en cualquier sitio. Allí no son necesarios los coches silenciosos, porque ya todo es silencioso. Allí no hace falta instruir a la gente para que no moleste, porque ellos nunca molestan a nadie.

Cuando una sociedad no habla por su teléfono móvil en el tren, dice mucho de sí. No lo hacen porque no tengan ganas de responder, sino porque no quieren molestar a sus compañeros de viaje. Algo que aquí nadie se plantearía en absoluto. Es más, ¿cuántas conversaciones (desagradables) a grito limpio hemos oído en los trenes? ¿A qué creéis que es debido, a la falta de educación o a la falta de sensibilidad?

En Japón, durante las horas punta, la mayoría de los pasajeros de un tren viajan de pie, todos ellos apoyados con una mano en el agarrador y con la otra sujetando el móvil o un manga. Cada uno con su mundo o cada uno con su sueño (recordemos que los japoneses duermen mucho en el transporte público). Y las conversaciones siempre en voz baja y lo más breves posibles. La falta de ruido es tan fuerte que ni el traqueteo del tren es suficiente para romper con la incomodidad del silencio.

¡Chikan!

Mi artículo publicado el 28/11/2014 en LA VANGUARDIA

vagoMillones de japoneses se desplazan diariamente en transporte público entre Tokio y su área metropolitana. Una cifra espectacular que ocasiona verdaderas situaciones de colapso en los andenes de las principales estaciones y, sobre todo, en la mayoría de los vagones de todo el país. Ante tal situación algunos hombres aprovechan para hacer tocamientos a las mujeres quienes, bien por la confusión del momento o por su carácter reservado, no denuncian la conducta abusiva.

A pesar de que se trata de una problemática ya muy antigua en Japón y después de las medidas represoras que se han aplicado, en lo que llevamos de año se han detenido a 48 personas acusadas de abusar de mujeres. Una cifra que sigue preocupando a las autoridades niponas quienes ven en esta estadística la punta de un gran iceberg, ya que la mayoría de las víctimas no denuncian el manoseo al que han sido sometidas.

Con el objetivo de afrontar nuevamente la situación y evitar que sigan aumentando los incidentes de esta índole, la policía ha iniciado una nueva campaña informativa para convencer de la imperiosa necesidad de alertar de cualquier abuso de carácter sexual. Por este motivo se están repartiendo folletos en las principales estaciones instruyendo de cómo actuar ante tal situación. En algunas estaciones pueden observarse carteles donde se les indica que alcen la mano acosadora de su agresor y griten ¡Chikan! (acosador o pervertido) en japonés para delatarlo.

Vagones sólo para mujeres

La autoridad del transporte recuerda que en Japón existen con mucho éxito los vagones exclusivos para mujeres, los conocidos Only Women. Unos compartimentos ubicados en la cabecera de los convoyes para proteger a las féminas de la multitud durante las horas punta del día, entre las 07.30h y las 09.30h de los días laborables.

Estos vagones fueron ideados en el año 2005 para erradicar el alto número de incidentes que se producían en los trenes, entre manoseos e indiscretas fotografías bajo las faldas de las uniformadas adolescentes. Por aquella época solo en Tokio se registraban más de 2.200 denuncias. Desde entonces, la concienciación y las múltiples medidas han reducido significativamente el número de casos. Afortunadamente en Osaka, a día de hoy, ya no se conoce a su principal línea de metro como la chikan express (el tren perverso) tal y como se la denominaba en el pasado por haber tenido el mayor número de incidentes de acoso sexual. Durante los años 2009 y 2011 dos empresas privadas de transporte instalaron en sus convoyes cámaras de vigilancia para combatir estos despropósitos.

Vagones polémicos

Los Only Women nunca han estado exentos de polémica en Japón. Muchos hombres consideran que se trata de una medida sexista y discriminatoria que produce la sobrecarga en el resto de vagones, mientras que otros la consideran una manera gratuita de generalizar el comportamiento de unos pocos y de presuponer que la inmensa mayoría de los hombres son unos obscenos. Algunas voces más críticas consideran de estériles todos estos esfuerzos mientras en Japón existen mangas que incitan a imitar este tipo de comportamiento en lugar de intentar ponerle fin. Algunas mujeres, en cambio, piensan que los vagones para mujeres son una medida exagerada pero que gracias a ella pueden viajar un poco más cómodas que el resto del pasaje.

Tendencia en otros países

Japón fue el primer país que adoptó la medida de los vagones femeninos, pero rápidamente la idea se extendió por otros países donde existe una problemática similar. Brasil fue uno de los siguientes en incorporar en el metro de Río de Janeiro algunos coches con tal propósito, igual que lo hizo también México. Otros países musulmanes, como Egipto o Malasia, o incluso la ciudad de Jerusalén, disponen del mismo tipo de vagones, aunque en algunos casos ideados para satisfacer las costumbres conservadoras de sus ciudadanos.

Como zombies…

movilLa telefonía móvil, y más concretamente los smartphones, han cambiado sustancialmente nuestros hábitos cotidianos. La mayoría de nosotros aprovechamos cualquier momento para usar nuestro dispositivo, sea sentado en el tren, cómodamente en casa o caminando por la calle. Es precisamente en este último escenario donde las personas podemos tener mayores problemas mientras combinamos nuestro desplazamientos con el uso de nuestro teléfono, ya que la atención disminuye poniéndonos en peligro.

En Japón, donde la población se multiplica casi por 4 respecto a España, es todo mucho más exagerado en este sentido. Son más las personas que caminan por la calle y son más los que andan enganchados al móvil, así que por matemática pura son muchos más los incidentes que se originan por esta práctica. Tanto es así que las autoridades japonesas han ideado en diferentes ocasiones varias campañas de concienciación para que la ciudadanía sea responsable y use adecuadamente el celular, sin exponerse a ningún peligro.

El abuso del móvil lleva incluso a ciclistas a manejar el terminal mientras conducen, cosa que multiplica si cabe la peligrosidad. Según un estudio elaborado por el Departamento de Bomberos de Tokio, de los accidentes que se producen en la calle, el 41% de los casos está involucrado el uso de teléfonos móviles mientras las personas caminan o usan la bicicleta. Entre 2010 y 2013 un total de 122 personas tuvieron que ser ingresadas en hospitales debido a accidentes causados por peatones que utilizaban smartphones; incluidas caídas a la vía del tren por distracción.

Hace unos meses la compañía de telecomunicaciones NTT Docomo hizo una simulación de lo que podría ocurrir si en el cruce de Shibuya todos los peatones cruzaban usando el móvil. Ver reportaje de La Vanguardia.

Bellas durmientes

depieVer a un japonés dormido en el tren, en la cafetería o incluso en la oficina no es nada raro. Los nipones tienen una facilidad para relajarse y emprender el sueño difícil de creer. Bien sea por su intenso horario laboral o por su naturaleza, verlos dormir es algo muy habitual.

Independientemente del horario, en todas las cafeterías es fácil encontrar un japonés echando una cabezadita. Algunos de manera disimulada, sujetándose la cabeza mientras simulan que leen; otros, sin ningún reparo, posándose sobre sus brazos y manos dejándose llevar por la seducción de Morfeo. ¡Nadie se resiste!

En los trenes, el somnoliento movimiento tan característico, lleva a muchos a inclinar la cabeza hacia delante con el propósito de dormir; eso sí, con la astuta habilidad de despertarse en el momento oportuno para bajare del tren en la estación de destino, como si con un GPS fueran equipados de serie.

El caso es que hoy he sido testigo de una situación que me ha dado para reflexionar mucho. Ver a un chico dormirse de pie, junto a la puerta del tren y despertándose a ritmo de cabezazos contra la puerta del vagón. Lo más excepcional: sin perder el equilibrio y sin que apenas le flaqueen las piernas ni las rodillas. Realmente increible. No sé por qué, pero este joven no era la primera vez que se dormía así.

Acoso en los trenes

onlygirlsHe empezado de varios modos este artículo pero ninguno me ha parecido el más adecuado, así que he pensado en explicarlo directamente y sin rodeos. ¡Algunos japoneses tienen un grave problema! La conducta respetuosa que todos conocemos de esta sociedad, a menudo se ve manchada por el lamentable comportamiento de unos pocos.

Nuevamente saltan las alarmas en este país por el elevado número de casos de acoso que se registran en los vagones de tren. Hombres sin demasiada sensibilidad que aprovechan la multitud de los vagones para manosear a mujeres indefensas agobiadas por el exceso de aforo.

En lo que va de año, 48 personas han sido detenidas por esta razón. Una situación bastante alarmante que ha vuelto a poner en guardia a las autoridades japonesas quienes han resuelto iniciar una nueva campaña informativa para convencer a las mujeres de la necesidad de denunciar cualquier situación de acoso; ya que son muchas las féminas que deciden no comunicar la desagradable experiencia.

Japón fue uno de los primeros países del mundo en crear los “only girls”, vagones exclusivos para mujeres, destinados a protegerlas de este tipo de acosadores. Durante las horas punta estos vagones quedan reservados exclusivamente para ellas y los hombres deben evitar el subirse en ellos. La nueva campaña de información pretende también recordar a las mujeres de la existencia de estos compartimentos tan exclusivos.

Al cole sin choche ni papás

nensPor las calles de Japón es muy frecuente ver niños que caminan solos o en pequeños grupos. Por la mañana se dirigen a la escuela y por las tardes regresan a sus casas. Realmente resulta inquietante observar cómo, con tan solo seis años, caminan en solitario a merced de lo que les pueda ocurrir; así sin padres ni coches que les lleven a destino.A pesar de que Japón es uno de los países más seguros del mundo, con nuestra mentalidad occidental nos intranquiliza verlos en solitario; aunque algunos de ellos vayan equipados con detectores GPS y “chivatos” que alertan cuando el niño está sufriendo alguna situación de emergencia.

Al margen de la peligrosidad o no, observar los niños dirigirse en conjunto hacia la escuela puede resultar una curiosa postal. Normalmente van todos uniformados por igual y llama la atención las gorras y las mochilas del mismo modelo que todos comparten.

A diferencia de otros lugares del mundo, la mayoría de los niños en Japón también van al colegio durante los fines de semana; aunque las tareas que se desarrollan durante sábados y domingos difiera sustancialmente respecto a la que se imparten entre semana. Por último, otra curiosidad relacionada con este tema, y es que los pequeños japoneses se encargan de las tareas de limpieza de las aulas y del servicio del comedor. De manera rotativa se reparten los queaceres y aprenden a convivir con los buenos modales y la pulcritud.

Oshaburi

chupeteEn Japón, a pesar de disponer de una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, no es difícil ver bebés. En los trenes muchos papás y mamás viajan con sus retoños y ese es un buen momento para ver las grandes diferencias existentes entre los niños pequeños de aquí y los de allí.

Japón es un país con una alta densidad de personas, por ello las aglomeraciones son muy habituales en las grandes ciudades y, especialmente, en los transportes públicos. Los japoneses para evitar molestias a los demás y para garantizar la seguridad de sus pequeños, evitan el uso de los aparatosos cochecitos. En cambio, la manera más cotidiana que utilizan para transportar al bebé es sujetándolo a la parte delantera del cuerpo de su progenitor mediante una especie de arnés.

Sin embargo hay otras grandes diferencias respecto a nuestros bebés. Los japoneses no suelen dar el chupete a sus hijos y, de hecho, no he visto nunca a un niño con un “oshaburi”, que es como se llama aquí. En una ocasión pregunté si en Japón existen los chupetes y de ser así por qué no los usaban. La respuesta fue bastante contundente, según me contaron porque es malacostumbrar al bebé. Sea por lo que sea, ¡aquí los niños no usan chupete!

Sin rotondas ni aparcamientos

carreteras-elevadasDe la movilidad japonesa no sólo llama la atención el hecho de que circulan por la izquierda como en el Reino Unido, sino también otros factores que pasan algo más desapercibidos. En Japón no hay rotondas o glorietas, sus cruces son a la antigua usanza y siguen regulados siempre por pacientes semáforos que alternan la circulación. Ni en las grandes ni en la pequeñas ciudades, ni en las largas carreteras interregionales… Aquí no se aprecian éstos agradecidos giratorios que tanto beneficiaron la circulación en Europa.

Los aparcamientos en las calles urbanas tampoco son frecuentes. Todo el ancho de la calzada va destinado a los carriles de circulación y a un pequeño arcén, sin dar posibilidad a estacionar el vehículo en un lateral. Por este motivo son muchos los párquines que se encuentran en los pueblos y ciudades japoneses, frecuentemente regulados por parquímetros que tarifican el precio del estacionamiento en función del tiempo. En esta línea también es interesante contar que los japoneses no pueden comprar un coche si no garantizan una zona de estacionamiento fija. Este último requisito es algo que plantea seriamente al interesado si le merece la pena adquirir un vehículo privado, especialmente teniendo en cuenta la excelente, práctica y funcional red ferroviaria que hay en Japón.

Pero para sortear el denso tráfico de las capitales japonesas existen las carreteras de pago elevadas, unos viales construidos muy a posteriori que evitan que el apurado conductor tenga que tragar con cruces, semáforos, pasos de peatones y demás factores urbanos que entorpecen la urgencia por llegar a tiempo a su destino.

Okure

blog-jrNo hay ninguna duda que una de las cosas que más sorprenden de Japón es la puntualidad con la que funciona la red de ferrocarriles. Si un tren está programado para que pase por una estación en una hora determinada, muy extraño será que lo haga un minuto antes o un minuto después. Su puntualidad es asombrosa y los retrasos son excepcionales, aunque no por eso inexistentes. Muchos japoneses escogen las vías del tren para acabar con sus dramáticas vidas, motivo por el que precisamente se originan la mayoría de los retrasos en este medio.

Japón es uno de los países con mayor número de suicidios, por ello las cifras que se barajan son realmente preocupantes a lo largo del año. Se trata de la principal causa de muerte entre las personas de 20 a 44 años de edad. El número de personas que se echan a las vías del tren es algo realmente sorprendente, situación que llevó a las operadoras a tomar medidas disuasorias para que sus compatriotas abandonaran esa dramática idea.

Se dice que en dos de las tres principales compañías ferroviarias de Japón,  el suicidio está penalizado; en su familia, claro está. Aquellos que se quitan la vida en las instalaciones en cualquiera de estas empresas, la familia debe correr con los gastos que la víctima ha provocado en todos los sentidos: retrasos, levantamiento del cadáver, limpieza, desperfectos… Cosa que replantea al suicida si merece la pena hacer pasar este mal trago a su familia. La JR (Japan Rail) parece no reclamar a los familiares el recibo de los gastos. Así, la empresa pública se convierte en la preferida de los desesperados para cometer este tipo de lamentables actos.

Al margen de estos incidentes, la red de ferrocarriles de Tokio es una de las más grandes y funcionales. Se calcula que diariamente se registran 16 millones de desplazamientos entre la capital nipona y su área metropolitana, una migración de personas que no se da lugar en ninguna otra parte del mundo.

(*)Okure = Retraso

Transporte público al día

Ya en 2003, durante el primer viaje que hice a Japón, me sorprendió el moderno sistema de pago que utilizaban los tokiotas para acceder al transporte público, una tarjeta electrónica que permitía el acceso a los andenes de las estaciones japonesas. Once años más tarde, nuestro país aún utiliza el incómodo y tradicional billete de papel, lo que nos demuestra nuestra escasa apuesta por la tecnología, la práctica y la sostenibilidad.

El transporte público es la opción de comunicación más eficaz de Japón. Millones de japoneses lo utilizan a diario por su extraordinaria, eficaz y puntual red de trenes que conecta todo el país. Diariamente la JR, -por cierto- la empresa ferroviaria de pasajeros más grande del mundo, factura millones de yenes debido al enorme volumen de pasajeros que la utilizan, motivo por el que desde 2001 introdujo el sistema de pago electrónico denominado Suika (Super Urban Intelligent Card). Un innovador recurso que Occidente debería adoptar por su sencillez, comodidad y simplificación de los sistemas de pago habituales. Suika no deja de ser una tarjeta prepago mediante la cual se accede a los vestíbulos y andenes de todas las estaciones de tren, metro y bus de Japón. Unos lectores instalados en ellas se encargan de registrar el acceso del pasajero y contabilizar su trayecto, lo que significa un ahorro en billetes y abonos espectacular, así como en tiempo y espera para adquirirlos.

Debido al éxito que logró la tarjeta entre los japoneses y la comodidad que representa, muchos establecimientos y máquinas expendedoras han admitido este sistema de pago, con lo que es posible pagar una lata de café, un bol de arroz en los pequeños establecimientos de las estaciones, el periódico o unos caramelos, por ejemplo. Las taquillas de las estaciones tampoco se quedan al margen y aceptan, casi como único pago, esta peculiar tarjeta.

La Suika (que por cierto significa “sandía” literalmente) puede adquirirse por 500 yenes y puede ser recargada cuantas veces se desee. Según la Wikipedia, en 2007, circulaban por Japón 20 millones de tarjetas. Hoy, sin ninguna duda, esa cifra se ha multiplicado.