Los productos Apple

Hacía ya mucho tiempo que quería escribir respecto a este tema: los productos de Apple, Japón y los japoneses. Steve Jobs no sólo revolucionó el mundo de la telefonía móvil en Europa y América, sino que también lo hizo en Japón, un país donde el campo de las comunicaciones telefónicas ya estaba muy desarrollado.

Cuando en Europa y América “disfrutábamos” de nuestros dispositivos Nokia a pantalla en blanco y negro y, a través del cual, enviábamos mensajes de texto a 25 pesetas, en Japón ya existían los teléfonos tipo concha y con pantallas a todo color. Los SMS eran reemplazados por los económicos correos electrónicos, que los móviles japoneses ya ofrecían por allá el año 2003.

A excepción de la pantalla multitáctil, en Japón los teléfonos móviles ya ofrecían desde hacía mucho tiempo conexión a internet, wifi, emails, servicios de subscripción, radio e incluso televisión. Debido a estos avances tecnológicos, que ya estaban presentes en el mercado de la telefonía japonesa, el iPhone costó en introducirse en el país asiático a pesar de la buena acogida que siempre han tenido en él los productos de la empresa de la manzana. SoftBank (heredera de la extinguida Vodafone Japan) hizo una apuesta muy fuerte por el terminal americano y fue quien se encargó de comercializarlo en el país casi con exclusividad. Como en España, la primera generación del iPhone no se vendió en Japón, ya que el aparato aún no usaba redes de tercera generación, las únicas compatibles con el servicio telefónico japonés. Desde entonces el interés por el iPhone ha ido creciendo a un ritmo imparable, modelo tras modelo; hasta el punto de que ya todas las principales operadores de telefonía del país lo comercializan dentro de su catálogo.

Con el tiempo, el iPhone se ha convertido en un producto muy codiciado por todo el mundo. Apple lo comercializa en Japón a un precio muy competitivo en comparación con otros países como en España. El cambio de divisa y el IVA tan alto que pagamos en comparación (21% frente al 8%) justificarían que el último modelo de Apple cueste casi 200 euros menos en Japón, a pesar del alto nivel de vida.

Puedo decir que fui uno de los primeros en poseer un iPhone 6 Plus y de beneficiarme de esa diferencia económica. El mismo día del lanzamiento, lo adquirí a través de la Apple Store on line. 15 días más tarde me lo entregaba un mensajero en mi domicilio japonés.

(Fotografía: Así llegó mi iPhone a casa, empaquetado y fijado con film transparente para su transporte)

La Torre Eiffel y la Tokio Tower

doogleGoogle, con sus habituales doogle’s, nos recuerda que precisamente hoy se cumplen 126 años de la finalización de la construcción de la emblemática Torre Eiffel, con motivo de la Exposición Universal que se celebró en París en aquel mismo año. Esta efeméride me recuerda que en Japón existe una torre con un parecido muy razonable a la parisina. Se trata de la Tokio Tower, una enorme antena que se alzó en 1958 para difundir la señal de las nuevas cadenas de televisión. Al margen, la Torre de Tokio se convirtió en todo un símbolo de la nación, como icono del resurgimiento tras los efectos de la guerra.

La Tokio Tower es uno de aquellos puntos de visita obligada en un viaje a Japón. Mide 333 metros de altura, 9 más que la torre francesa y pesa 4.000 toneladas, 3.300 menos. La gran cantidad de rascacielos que existen en la capital nipona hacen que pase algo desapercibida, ya que las grandes alturas en Tokio son muy habituales.

No nos olvidemos de la Tokio Skytree, una nueva torre de comunicaciones construida en la capital japonesa con 634 metros de altura y alzada con la finalidad de transmitir las exigentes señales de la televisión digital terrestre. Si la Torre Eiffel inspiró a la Tokio Tower, cabe destar que la Skytree nos recuerda mucho a esta última.

Arigatou gozaimasu!

Hace poco más de un año, cuando decidí compartir mis experiencias japonesas con todos vosotros, jamás me imaginé que la repercusión de mi blog sería tan internacional. Hoy, repasando la audiencia de la página, he observado con sorpresa la procedencia del tráfico de mis lectores. Como veréis en el mapa que adjunto, el origen de las consultas es bastante variado y sobretodo universal.

Me gustaría dedicar muchas más horas a la redacción de temas japoneses, pero el día tiene las horas que tiene. Pero aún así, espero no defraudar y seguir compartiendo con vosotros mis experiencias y humildes conocimientos.

Sé que sois muchos quienes me leeís. Algunos de cercanos, como la María José (muy incondicional) o mi amiga Keikosan, en el ya lejano Oriente. A todos vosotros muchas gracias por hacer de este blog una interesante herramienta de comunicación.

ありがとうございます!

Limpiar las gafas en una óptica

En Japón, la mayoría de las ópticas disponen en el exterior, junto a sus puertas, de unos mostradores que limpian las gafas de aquellas persones que lo necesitan. Se trata de un servicio gratuito que ofrece el establecimiento con la intención de contentar al transeúnte y de fidelizar al cliente que diariamente pasa por delante.

Lo más llamativo del servicio es el instrumental que se emplea para lograr tal propósito. Estamos hablando de un aparato electrónico cóncavo que, a través de ultrasonidos, elimina la suciedad adherida al cristal del anteojo. Al introducirlas oímos una leve vibración y el sonido de un burbujeo durante un minuto aproximadamente. Al costado encontramos un recipiente con agua para enjuagar las gafas y finalmente un dispensador de pañuelos de papel para secarlas. El resultado es espectacular.

¿Por qué será que de esto tampoco tenemos en Europa?

El interés por el juego

Junto a los konbinis, karaokes y locales de comida rápida, uno de los negocios que más se repite en Japón son los pachinko. Una especie de casinos o de salones de máquinas tragaperras que ocupan cientos de metros cuadrados. En Tokio los contaríamos por cientos y los asiduos jugadores por miles. Algunos japoneses son muy dados al juego y por ello es habitual ver cómo se aglutinan en las puertas de estos locales, a primera hora de la mañana, a la impaciente espera de su obertura.

El funcionamiento de las máquinas de los pachinkos es bastante sencillo. Al entrar en él debes comprar unas bolitas que te servirán para introducirlas en las máquinas y, según caigan, se puede obtener dinero como premio.

Pero la afición por los recreativos y por el entretenimiento llevó a los japoneses a idear varios tipos de negocio, siempre al rededor de la cultura de introducir monedas. Es habitual encontrar locales donde conseguir peluches, bailar al ritmo de las luces, o fotografiarse con los amigos en un escenario virtual.

La esencia de Japón en imágenes

Japón se está convirtiendo en el destino turístico de moda para muchos españoles. Cada vez son más quienes eligen este país asiático para pasar allí sus días de descanso. Los interminables atractivos culturales, naturales y sociales lo hacen único y las buenas impresiones de aquellos quienes lo han visitado con anterioridad contagian al resto.

Si ayer os hablaba de la fotografía de un amigo que recientemente visitó Japón, hoy os he de hablar del vídeo que ha elaborado otro de ellos. Con su cámara ha sabido recoger la esencia más tradicional y la vez moderna de este país sin igual. Con el permiso de Ricardo, os ofrezco que veáis su montaje y disfrutéis de sus imágenes.

El Gobierno preocupado por la realidad virtual

Imagen 1La natalidad en Japón no está para echar cohetes, así que cualquier cosa que la amenace, por pequeña que sea, puede convertirse en un verdadero problema de Estado. La muestra de ello es que el gobierno nipón ya ha mostrado su preocupación por el éxito de un videojuego de realidad virtual que ofrece la posibilidad a los usuarios de mantener una relación sentimental con un personaje irreal.

El causante de esta inverosímil situación se llama “Summer Leasson”, una propuesta que ofrece al jugador ponerse en la piel de un profesor particular para impartir clases a una estudiante. Quizás el éxito de este juego no sería tal si no pudiera usarse con el accesorio de realidad virtual de la Play Station 4, el Project Morpheus. Se trata de un casco con visor y sensor de movimiento que lleva al usuario a una experiencia casi real.

Imagen 5¿Por qué es peligroso este videojuego para la sociedad japonesa? Pues la explicación es algo compleja. Japón está registrando ahora mismo una situación un tanto delicada en cuanto a las relaciones de pareja se refiere. Las larguísimas jornadas laborales apartan a muchos hombres y mujeres de sus respectivos, situación que les lleva a un severo enfriamiento de la relación. En el caso de los solteros, estos entretenimientos pueden provocar la substitución con el mundo real después del horario laboral.

Hemos de recordar que los japoneses destinan muchas horas de sus vidas al trabajo de oficina y ello les aleja de cualquier relación con los demás, más allá del entorno laboral.

Muchas parejas, pocos años después de casarse, deciden dormir en camas separadas debido a los distintos horarios a los que están sometidos cada uno de los cónyuges.

Como zombies…

movilLa telefonía móvil, y más concretamente los smartphones, han cambiado sustancialmente nuestros hábitos cotidianos. La mayoría de nosotros aprovechamos cualquier momento para usar nuestro dispositivo, sea sentado en el tren, cómodamente en casa o caminando por la calle. Es precisamente en este último escenario donde las personas podemos tener mayores problemas mientras combinamos nuestro desplazamientos con el uso de nuestro teléfono, ya que la atención disminuye poniéndonos en peligro.

En Japón, donde la población se multiplica casi por 4 respecto a España, es todo mucho más exagerado en este sentido. Son más las personas que caminan por la calle y son más los que andan enganchados al móvil, así que por matemática pura son muchos más los incidentes que se originan por esta práctica. Tanto es así que las autoridades japonesas han ideado en diferentes ocasiones varias campañas de concienciación para que la ciudadanía sea responsable y use adecuadamente el celular, sin exponerse a ningún peligro.

El abuso del móvil lleva incluso a ciclistas a manejar el terminal mientras conducen, cosa que multiplica si cabe la peligrosidad. Según un estudio elaborado por el Departamento de Bomberos de Tokio, de los accidentes que se producen en la calle, el 41% de los casos está involucrado el uso de teléfonos móviles mientras las personas caminan o usan la bicicleta. Entre 2010 y 2013 un total de 122 personas tuvieron que ser ingresadas en hospitales debido a accidentes causados por peatones que utilizaban smartphones; incluidas caídas a la vía del tren por distracción.

Hace unos meses la compañía de telecomunicaciones NTT Docomo hizo una simulación de lo que podría ocurrir si en el cruce de Shibuya todos los peatones cruzaban usando el móvil. Ver reportaje de La Vanguardia.

Música de película

jukeboxSeguramente todos habremos visto algún jukebox en el cine. Reproductores de música que echando una moneda permitían escuchar canciones de una basta colección. Fueron muy populares durante los años 60 y 70 en establecimientos comerciales tipo bares y restaurantes. Los nuevos soportes sonoros contribuyeron a su progresiva desaparición y, desde entonces, han pasado a ser patrimonio exclusivo de nostálgicas películas cinematográficas.

Sorprendentemente encontré una de estas rockolas en una cafetería bastante retro en Gora, cerca de Hakone, mientras regresábamos de una breve estancia en un onsen. Tras el interés que mostré cuando la vi, la generosa propietaria no dudó en ponerla en marcha para que disfrutáramos de su funcionamiento. ¡Un jukebox de más de 60 años! ¿Os imagináis su rodaje? Miles de horas reproduciendo música de antiguos discos de vinilo…

La máquina, de un metro de altura aproximadamente, proporciona una selección de temas a través de una botonera que, mediante una combinación de letras y números, permite elegir una canción específica entre la lista de discos que se muestra a través del cristal.

La señora nos comentó que su reparación es bastante sencilla, motivo por el que ha subsistido hasta la actualidad.

Por cierto, a quien le haya gustado la música que se escucha es Yesterday Once More de Carpenters.

 

 

Las tarjetas: un misterio sin resolver

creditoPrimera recomendación para alguien que quiere ir a Japón: llevar dinero en metálico. El sentido común puede sugerirnos que, en un país tan moderno y avanzado, la tarjeta de crédito debe de estar tan implantada o más que en Europa. Gran error!

En Japón la mayoría de los pagos, por muy altos que sean, se realizan en metálico. El uso de la tarjeta de crédito se reserva para un porcentaje reducido, aunque cada vez más importante. Esta situación lleva a que solo algunos establecimientos y restaurantes acepten el dinero de plástico para el pago de sus clientes.

Pero este no es solo el gran inconveniente que tenemos los occidentales que estamos en Japón, sino la exclusividad que tienen las tarjetas japonesas en la mayoría de TPV’s. Aunque sean, por ejemplo VISA, existe una “restricción” que sólo permiten ser utilizadas con tarjetas nacionales. Si logramos encontrar un establecimiento que no tenga esa discriminación no nos extrañemos que, de igual modo, tampoco la acepte, y en cambio la de nuestra pareja o amigo sí que sea admitida. La causa? Está aún sin resolver. Olvidémonos en pensar si el motivo está en si es de crédito o débito, o si lleva numeración en relieve, o no. El motivo no lo encontraremos…

Algo similar ocurre en casi todos los cajeros automáticos del país (ATM). A pesar de los distintivos de Mastercard, American Express, VISA… Las tarjetas extranjeras no siempre son admitidas. Y, por supuesto, no pensemos en recurrir a una oficina bancaria porque tampoco lograremos nuestro cometido.

En Japón alguien pensó que esta situación era un gran inconveniente para los extranjeros y, bien por beneficencia o bien pensando en las comisiones, contribuyeron un poco a que los forasteros pudiéramos sacar dinero de nuestros ahorros. Pero para ello hay que dirigirse a una oficina de Japan Post, un Seven Eleven o una oficina de CityBank. Fijaos bien que, de las tres posibilidades, sólo una pertenece a un banco, las otras dos son una oficina de Correos y una tienda de comestibles. Y, como sería de esperar, no cantemos victoria, puede que algo ocurra y no acabe ofreciéndonos el servicio deseado.

Una auténtica locura!