Objetos perdidos

Son muchísimas las anécdotas que se podrían explicar que demostrarían la seguridad de Japón y la honradez de sus gentes. Historias inverosímiles que cuentan cómo se han perdido objetos de valor, carteras, monederos, ordenadores… y sus propietarios lo han recuperado sin ningún problema. Y es que en Japón las cosas ajenas no se tocan, o si se tocan sólo es para facilitar su localización. Habitualmente por las calles de Tokio es normal encontrar objetos situados en lugares altos y visibles para facilitar al propietario su rápida recuperación. Podemos encontrar zapatos de niños, abrigos, guantes, teléfonos móviles, carteras e incluso tarjetas de crédito.

Siempre que surge la oportunidad cuento la historia de la tarjeta de crédito que vi en el suelo en una concurrida estación del área metropolitana de Tokio. Acababa de llegar a Japón y me sorprendió enormemente encontrarme una tarjeta de crédito en el suelo. Pero lo más asombroso fue ver cómo la gente pasaba por al lado y nadie se adueñaba de ella. Algo que, lamentablemente, en Europa es muy frecuente. Cuando la vi, me aparté y aguardé a distancia suficiente para ver qué ocurría con la tarjeta. Por su lado pasaron cientos de personas y nadie se agachó ni un solo momento para recogerla. Del mismo modo he visto por los suelos de Tokio muchos otros objetos de valor y conozco gente que se olvidó objetos valiosos en los trenes y los recuperaron fácilmente.

Admiro profundamente que en Japón la gente no se adueñe de lo que no le corresponde. Si en Japón pierdes algo, tranquilo que seguro que lo recuperas.

Fijación de las cosas

Recientemente he encontrado entre los objetos que nos trajimos de Japón, estas bases plásticas y adhesivas de color azul que podéis observar en la fotografía. Se trata de un producto muy habitual que sirve para fijar y estabilizar los objetos que pueden caerse durante un terremoto. Ello me ha llevado a recordar las numerosas precauciones que toman los japoneses para que los movimientos sísmicos les perjudiquen lo mínimo posible.

Los japoneses suelen fijar los muebles a la pared para evitar que se caigan durante un terremoto. Un mueble sin collar puede aplastar a una persona si cae sobre ella, a la par que su derrumbe puede obstaculizar la huida y el rescate de las personas que se encuentran dentro del inmueble. Por este motivo, los nipones toman muchas precauciones en este sentido, que también sirven para evitar que pequeños aparatos como televisores, ordenadores o equipos de música puedan dañarse si caen al suelo durante el balanceo.

41GSSGXc5hLComo sucedió en el gran terremoto de 2011, durante los días siguientes puede resultar difícil conseguir artículos de uso cotidiano. Por este motivo se recomienda preparar una caja con alimentos básicos como agua embotellada, productos envasados al vacío, medicamentos, linternas, pilas y una radio para obtener información actualizada. Para ello, muchos supermercados venden botellas de agua de larga caducidad, que permiten ser consumidas en un plazo máximo de hasta cinco años.

¡Chikan!

Mi artículo publicado el 28/11/2014 en LA VANGUARDIA

vagoMillones de japoneses se desplazan diariamente en transporte público entre Tokio y su área metropolitana. Una cifra espectacular que ocasiona verdaderas situaciones de colapso en los andenes de las principales estaciones y, sobre todo, en la mayoría de los vagones de todo el país. Ante tal situación algunos hombres aprovechan para hacer tocamientos a las mujeres quienes, bien por la confusión del momento o por su carácter reservado, no denuncian la conducta abusiva.

A pesar de que se trata de una problemática ya muy antigua en Japón y después de las medidas represoras que se han aplicado, en lo que llevamos de año se han detenido a 48 personas acusadas de abusar de mujeres. Una cifra que sigue preocupando a las autoridades niponas quienes ven en esta estadística la punta de un gran iceberg, ya que la mayoría de las víctimas no denuncian el manoseo al que han sido sometidas.

Con el objetivo de afrontar nuevamente la situación y evitar que sigan aumentando los incidentes de esta índole, la policía ha iniciado una nueva campaña informativa para convencer de la imperiosa necesidad de alertar de cualquier abuso de carácter sexual. Por este motivo se están repartiendo folletos en las principales estaciones instruyendo de cómo actuar ante tal situación. En algunas estaciones pueden observarse carteles donde se les indica que alcen la mano acosadora de su agresor y griten ¡Chikan! (acosador o pervertido) en japonés para delatarlo.

Vagones sólo para mujeres

La autoridad del transporte recuerda que en Japón existen con mucho éxito los vagones exclusivos para mujeres, los conocidos Only Women. Unos compartimentos ubicados en la cabecera de los convoyes para proteger a las féminas de la multitud durante las horas punta del día, entre las 07.30h y las 09.30h de los días laborables.

Estos vagones fueron ideados en el año 2005 para erradicar el alto número de incidentes que se producían en los trenes, entre manoseos e indiscretas fotografías bajo las faldas de las uniformadas adolescentes. Por aquella época solo en Tokio se registraban más de 2.200 denuncias. Desde entonces, la concienciación y las múltiples medidas han reducido significativamente el número de casos. Afortunadamente en Osaka, a día de hoy, ya no se conoce a su principal línea de metro como la chikan express (el tren perverso) tal y como se la denominaba en el pasado por haber tenido el mayor número de incidentes de acoso sexual. Durante los años 2009 y 2011 dos empresas privadas de transporte instalaron en sus convoyes cámaras de vigilancia para combatir estos despropósitos.

Vagones polémicos

Los Only Women nunca han estado exentos de polémica en Japón. Muchos hombres consideran que se trata de una medida sexista y discriminatoria que produce la sobrecarga en el resto de vagones, mientras que otros la consideran una manera gratuita de generalizar el comportamiento de unos pocos y de presuponer que la inmensa mayoría de los hombres son unos obscenos. Algunas voces más críticas consideran de estériles todos estos esfuerzos mientras en Japón existen mangas que incitan a imitar este tipo de comportamiento en lugar de intentar ponerle fin. Algunas mujeres, en cambio, piensan que los vagones para mujeres son una medida exagerada pero que gracias a ella pueden viajar un poco más cómodas que el resto del pasaje.

Tendencia en otros países

Japón fue el primer país que adoptó la medida de los vagones femeninos, pero rápidamente la idea se extendió por otros países donde existe una problemática similar. Brasil fue uno de los siguientes en incorporar en el metro de Río de Janeiro algunos coches con tal propósito, igual que lo hizo también México. Otros países musulmanes, como Egipto o Malasia, o incluso la ciudad de Jerusalén, disponen del mismo tipo de vagones, aunque en algunos casos ideados para satisfacer las costumbres conservadoras de sus ciudadanos.

Como zombies…

movilLa telefonía móvil, y más concretamente los smartphones, han cambiado sustancialmente nuestros hábitos cotidianos. La mayoría de nosotros aprovechamos cualquier momento para usar nuestro dispositivo, sea sentado en el tren, cómodamente en casa o caminando por la calle. Es precisamente en este último escenario donde las personas podemos tener mayores problemas mientras combinamos nuestro desplazamientos con el uso de nuestro teléfono, ya que la atención disminuye poniéndonos en peligro.

En Japón, donde la población se multiplica casi por 4 respecto a España, es todo mucho más exagerado en este sentido. Son más las personas que caminan por la calle y son más los que andan enganchados al móvil, así que por matemática pura son muchos más los incidentes que se originan por esta práctica. Tanto es así que las autoridades japonesas han ideado en diferentes ocasiones varias campañas de concienciación para que la ciudadanía sea responsable y use adecuadamente el celular, sin exponerse a ningún peligro.

El abuso del móvil lleva incluso a ciclistas a manejar el terminal mientras conducen, cosa que multiplica si cabe la peligrosidad. Según un estudio elaborado por el Departamento de Bomberos de Tokio, de los accidentes que se producen en la calle, el 41% de los casos está involucrado el uso de teléfonos móviles mientras las personas caminan o usan la bicicleta. Entre 2010 y 2013 un total de 122 personas tuvieron que ser ingresadas en hospitales debido a accidentes causados por peatones que utilizaban smartphones; incluidas caídas a la vía del tren por distracción.

Hace unos meses la compañía de telecomunicaciones NTT Docomo hizo una simulación de lo que podría ocurrir si en el cruce de Shibuya todos los peatones cruzaban usando el móvil. Ver reportaje de La Vanguardia.

Acoso en los trenes

onlygirlsHe empezado de varios modos este artículo pero ninguno me ha parecido el más adecuado, así que he pensado en explicarlo directamente y sin rodeos. ¡Algunos japoneses tienen un grave problema! La conducta respetuosa que todos conocemos de esta sociedad, a menudo se ve manchada por el lamentable comportamiento de unos pocos.

Nuevamente saltan las alarmas en este país por el elevado número de casos de acoso que se registran en los vagones de tren. Hombres sin demasiada sensibilidad que aprovechan la multitud de los vagones para manosear a mujeres indefensas agobiadas por el exceso de aforo.

En lo que va de año, 48 personas han sido detenidas por esta razón. Una situación bastante alarmante que ha vuelto a poner en guardia a las autoridades japonesas quienes han resuelto iniciar una nueva campaña informativa para convencer a las mujeres de la necesidad de denunciar cualquier situación de acoso; ya que son muchas las féminas que deciden no comunicar la desagradable experiencia.

Japón fue uno de los primeros países del mundo en crear los “only girls”, vagones exclusivos para mujeres, destinados a protegerlas de este tipo de acosadores. Durante las horas punta estos vagones quedan reservados exclusivamente para ellas y los hombres deben evitar el subirse en ellos. La nueva campaña de información pretende también recordar a las mujeres de la existencia de estos compartimentos tan exclusivos.

Al cole sin choche ni papás

nensPor las calles de Japón es muy frecuente ver niños que caminan solos o en pequeños grupos. Por la mañana se dirigen a la escuela y por las tardes regresan a sus casas. Realmente resulta inquietante observar cómo, con tan solo seis años, caminan en solitario a merced de lo que les pueda ocurrir; así sin padres ni coches que les lleven a destino.A pesar de que Japón es uno de los países más seguros del mundo, con nuestra mentalidad occidental nos intranquiliza verlos en solitario; aunque algunos de ellos vayan equipados con detectores GPS y “chivatos” que alertan cuando el niño está sufriendo alguna situación de emergencia.

Al margen de la peligrosidad o no, observar los niños dirigirse en conjunto hacia la escuela puede resultar una curiosa postal. Normalmente van todos uniformados por igual y llama la atención las gorras y las mochilas del mismo modelo que todos comparten.

A diferencia de otros lugares del mundo, la mayoría de los niños en Japón también van al colegio durante los fines de semana; aunque las tareas que se desarrollan durante sábados y domingos difiera sustancialmente respecto a la que se imparten entre semana. Por último, otra curiosidad relacionada con este tema, y es que los pequeños japoneses se encargan de las tareas de limpieza de las aulas y del servicio del comedor. De manera rotativa se reparten los queaceres y aprenden a convivir con los buenos modales y la pulcritud.

Chibatman, ¿superhéroe o friki?

ChibatmanEste pasado verano volvió a ser noticia: Chibatman, un particular batman japonés que circula por las calles de Chiba causando furor en las redes sociales y en los medios locales. Lo más peculiar del caso no es la idea de vestirse de superhéroe y salir a la calle, sino hacerlo con un vestuario tan logrado y con harto parecido al de la mismísima película. Nuestro Chibatman, nombre resultante de la unión de Chiba y Batman, circula por las calles de la ciudad con una “batmoto” realmente sorprendente.

La misión de este hombre murciélago nipón no es la de ajusticiar a los malvados villanos sino la de pedir a los conductores que circulen con precaución. Su mensaje ha calado tan hondo que las autoridades de la ciudad requirieron su presencia en la comisaría para felicitarlo y pedirle que siga con tal propósito.

Recientemente una cadena de televisión logró entrevistar al peculiar personaje, quien confesó ser un hombre de 41 años de edad y que trabaja reparando contenedores en el puerto de Chiba. Según declaró a TV Asahi, “quiero seguir pilotando y mi objetivo es hacer reír a la gente”.

Decenas de ciudadanos han conseguido grabarlo con sus teléfonos móviles y lo han colgado en youtube. Realmente el parecido del misterioso japonés con el de la película es asombroso.

¿No reconocen a sus hijos?

ore_ore_sagiLas relaciones paternofiliales en Japón son muy singulares. Los japoneses llevan de otra forma los sentimientos entre los seres queridos. Los hijos, una vez abandonan el hogar de los padres, pasan a un segundo plano donde la comunicación entre ellos queda relegada a uno o dos encuentros a lo largo de muchos meses, y las llamadas telefónicas no son demasiado generosas que digamos. Con el paso de los años y el envejecimiento de los padres, a algunos de ellos les cuesta reconocer la voz de sus hijos en una llamada telefónica, con lo que a menudo se convierten en el blanco perfecto de los estafadores.

En Japón existe una modalidad de estafa que se llama “Oreore” (soy yo) y consiste en efectuar una llamada haciéndose pasar por el hijo de la víctima. Con una voz afectada por el llanto y ante una situación de estrés, el supuesto hijo pide de manera desesperada una gran cantidad de dinero, para el mismo día, que deberá entregar a una tercera persona que no conoce la víctima. Con mucha asiduidad los padres suelen picar y ceden importantes sumas que, finalmente, no irán a parar a manos de ningún familiar.

La comunicación entre padres e hijos no es demasiado habitual con lo que se facilita que los progenitores, ante el balbuceo del estafador y su supuesto llanto, no se den cuenta de que quien les habla no es su hijo.

No todos los intentos de estafa salen bien. Recientemente se ha conocido el caso de una señora de 60 años que recibió la llamada de un individuo que se hacía pasar por su hijo. La víctima pensó que podía tratarse de un caso de “Oreore” y siguió la corriente al estafador a lo largo de siete horas y a través de unas diez llamadas, el tiempo suficiente para que la policía nipona localizara y detuvieran al delincuente.

En algunos cajeros automáticos existen carteles como éste donde se alerta a los mayores que si están sacando dinero porque algún familiar se lo ha pedido, que pueden estar siendo víctimas de una estafa.