Goku como nombre de pila

En estos días de caluroso agosto, cuando las noticias van escasas y cualquier hecho noticiable se vende sólo, hemos conocido la gesta de un padre de Barcelona en ponerle Goku, como nombre, a su hijo recién nacido.

Su admiración, que no fanatismo, por la serie de animación llevó a Juan Carlos a proponerle a su mujer llamar así a su primer hijo. Tras valorar los pro y los contra de la iniciativa, decidieron inscribir a su retoño con el popular nombre de este personaje de ficción. Goku superó el trámite en el hospital, en el registro e incluso en la Iglesia, pero donde realmente tuvieron problemas de aceptación fue en Facebook. La red social ponía en duda que el nombre fuera real y solicitó a los padres documentación que acreditara que, en efecto, el niño se llamara así.

El 17 de julio nació en España el primer niño con el nombre de Goku y quien sabe si se trata del primero de una nueva moda de nombres de series de televisión. Con mucha probabilidad, en Japón no encontrariamos a nadie que oficialmente se llamara así, ya que -aunque lo parezca- no se trata de un nombre tradicional japonés, sino chino. En realidad, la serie de Dragon Ball cuenta una leyenda de origen chino. De hecho, podríamos encontrar muchos chinos apellidadas como Goku y Gohan: Son.

Tiempo atrás escribí una entrada en este blog tratando el significado de algunos de los nombres que ideó Akira Toriyama para sus personajes de animación. Recordemos que Goku, en realidad se llamaba Kakarotto, una deformación del inglés, carrot.

 

«Parasoru»

La primera vez que visité el país, conocí una palabra en japonés que me llamó especialmente la atención: パラソル (parasol), un vocablo muy familiar para los castellanohablantes que designa al artilugio que nos protege de la insolación. Curiosamente en Japón, aunque existe una palabra propia para este concepto («higasa»), suelen utilizarla con bastante frecuencia. Hemos de tener en cuenta que los parasoles se utilizan con mucha regularidad, especialmente por la señoras japonesas que quieren cubrirse del sol. La tradición nipona aleja del concepto de belleza a las mujeres demasiado morenas, con lo que éstas huyen del bronceado y se protegen con asiduidad con parasoles o paraguas que tienen doble función: taparse de la luz solar, en los momentos de mucha radiación, y evitar mojarse en la época de lluvias, que suele transcurrir al inicio del verano. Un accesorio muy beneficioso y conveniente que salva el tipo a más de una.

Como decía, en Japón es muy habitual ver a señoras resguardarse del sol en plena calle, pero lo que quizás no es tan cotidiano es ver cómo se instalan parasoles a determinadas plantas y flores. Mi amiga Keikosan me envió esta fotografía donde podemos observar cómo se protegen del sol unas flores del jardín de un parque de la ciudad de Machida. Como siempre, los japoneses tan detallistas: cuidan los detalles y las formas, incluso con las plantas.

轟さんありがとうございます!

Los productos Apple

Hacía ya mucho tiempo que quería escribir respecto a este tema: los productos de Apple, Japón y los japoneses. Steve Jobs no sólo revolucionó el mundo de la telefonía móvil en Europa y América, sino que también lo hizo en Japón, un país donde el campo de las comunicaciones telefónicas ya estaba muy desarrollado.

Cuando en Europa y América «disfrutábamos» de nuestros dispositivos Nokia a pantalla en blanco y negro y, a través del cual, enviábamos mensajes de texto a 25 pesetas, en Japón ya existían los teléfonos tipo concha y con pantallas a todo color. Los SMS eran reemplazados por los económicos correos electrónicos, que los móviles japoneses ya ofrecían por allá el año 2003.

A excepción de la pantalla multitáctil, en Japón los teléfonos móviles ya ofrecían desde hacía mucho tiempo conexión a internet, wifi, emails, servicios de subscripción, radio e incluso televisión. Debido a estos avances tecnológicos, que ya estaban presentes en el mercado de la telefonía japonesa, el iPhone costó en introducirse en el país asiático a pesar de la buena acogida que siempre han tenido en él los productos de la empresa de la manzana. SoftBank (heredera de la extinguida Vodafone Japan) hizo una apuesta muy fuerte por el terminal americano y fue quien se encargó de comercializarlo en el país casi con exclusividad. Como en España, la primera generación del iPhone no se vendió en Japón, ya que el aparato aún no usaba redes de tercera generación, las únicas compatibles con el servicio telefónico japonés. Desde entonces el interés por el iPhone ha ido creciendo a un ritmo imparable, modelo tras modelo; hasta el punto de que ya todas las principales operadores de telefonía del país lo comercializan dentro de su catálogo.

Con el tiempo, el iPhone se ha convertido en un producto muy codiciado por todo el mundo. Apple lo comercializa en Japón a un precio muy competitivo en comparación con otros países como en España. El cambio de divisa y el IVA tan alto que pagamos en comparación (21% frente al 8%) justificarían que el último modelo de Apple cueste casi 200 euros menos en Japón, a pesar del alto nivel de vida.

Puedo decir que fui uno de los primeros en poseer un iPhone 6 Plus y de beneficiarme de esa diferencia económica. El mismo día del lanzamiento, lo adquirí a través de la Apple Store on line. 15 días más tarde me lo entregaba un mensajero en mi domicilio japonés.

(Fotografía: Así llegó mi iPhone a casa, empaquetado y fijado con film transparente para su transporte)

Eterno Godzilla

Godzilla, es sin ninguna duda, uno de los iconos de la ciencia ficción japonesa. Se trata de uno de los embajadores del país del sol naciente más reconocidos por todo el mundo. Nació en 1954 en la película que llevaba su propio nombre y, desde entonces, ha protagonizado unas treinta películas. Recientemente recuperó su popularidad debido a la nueva versión cinematográfica que Hollywood le dedicó el verano pasado.

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Este híbrido, mitad ballena mitad gorila, permanece presente en Japón en multitud de lugares. Meses atrás vimos cómo la distribuidora promocionaba a Godzilla en Roppongi, con una reproducción del monstruo casi a tamaño real. Ahora, la productora cinematográfica Toho, creadora de la primera película y propietaria de una de las principales cadenas de salas cinematográficas, ha homenajeado al personaje, colocándolo en lo alto de uno de sus edificios en el céntrico Kabukicho, en Shinjuku.

Arigatou gozaimasu!

Hace poco más de un año, cuando decidí compartir mis experiencias japonesas con todos vosotros, jamás me imaginé que la repercusión de mi blog sería tan internacional. Hoy, repasando la audiencia de la página, he observado con sorpresa la procedencia del tráfico de mis lectores. Como veréis en el mapa que adjunto, el origen de las consultas es bastante variado y sobretodo universal.

Me gustaría dedicar muchas más horas a la redacción de temas japoneses, pero el día tiene las horas que tiene. Pero aún así, espero no defraudar y seguir compartiendo con vosotros mis experiencias y humildes conocimientos.

Sé que sois muchos quienes me leeís. Algunos de cercanos, como la María José (muy incondicional) o mi amiga Keikosan, en el ya lejano Oriente. A todos vosotros muchas gracias por hacer de este blog una interesante herramienta de comunicación.

ありがとうございます!

Los hoteles cápsula de Barcelona

Ayer LA VANGUARDIA publicó mi vídeo-reportaje sobre la llegada a Barcelona de los hoteles cápsula, ese modelo de habitación tipo nicho que tanto éxito tiene en Japón. Precisamente la buena acogida que tiene allí me llevó a indagar si en Barcelona (ciudad cosmopolita y abierta por excelencia) disponía de algún hotel de estas características. La respuesta fue afirmativa, y el número de establecimientos fueron, por ahora, de dos.

La idea la llevó a cabo Javier Velat, un joven empresario catalán que, después de un viaje a Japón, probó de cuajar el proyecto en España. Así nació The Hostel Box, dos acogedores hostels que ofrecen en un espacio reducido una pernoctación muy económica.

El interés por esta iniciativa ha sido espectacular. A media mañana la web del periódico contabilizaba más de 15.000 visualizaciones y por la noche se superaban las 50.000. Pero donde realmente podemos comprobar el éxito de la noticia es mediante la repercusión mediática que se generó. Televisión Española ofrecía en el Telediario 2 de Ana Blanco (a partir del minuto 51’14») una noticia sobre este particular concepto de hotel.

A las pocas horas de su publicación varios usuarios de Twitter se preguntaban si este tipo de hoteles tenían algún sentido en Barcelona. La respuesta no es sencilla, ya que hay que conocer bastante bien la sociedad nipona para comprender que en ella sí que son necesarios. En Japón millones de japoneses trabajan a diario en Tokio, muchos de ellos procedentes de la otra parte del país. Llenar las horas muertas de la jornada echando una cabezadita es una de las mejores inversiones que puede hacer un japonés. Para ello qué mejor que una pequeña superficie cómoda donde estirarse a un precio razonable que puede ir, incluso, por horas. Muchos hoteles cápsula están ideados para ofrecer sus servicios a viajeros que deben esperar un horario en concreto para tomar un vuelo o un tren, motivo por el que proliferan en las cercanías de los aeropuertos y estaciones de tren.

Los propietarios de los hoteles cápsula de Barcelona están pensando en madurar más el concepto japonés y ya estudian cómo ofrecer estas «habitaciones-cama» por horas.

Como bien explica su creador, el concepto nicho no pudo aplicarse en este negocio barcelonés, tal y como se hubiera deseado, debido a las estrictas exigencias de las diferentes administraciones públicas, en cuanto a normativas de seguridad y evacuación. Un tema que también ha generado opiniones de todo tipo en los comentarios de las redes sociales.

La famosa frase de Terminator

Un amigo ha tenido la suerte de viajar de vacaciones a Japón. Entre la multitud de fotografías que ha colgado en las redes sociales hay una que me llamó mucho la atención por dos motivos: porque en ella aparece un personaje famoso japonés que se parece mucho a otro personaje famoso español y porque alude a una de las anécdotas más famosas del mundo de la traducción-interpretación del cine.

Para entender la situación hace falta haber visto la película «Terminator II», protagonizada por Arnold Schwarzenegger, donde en el doblaje al español europeo utilizan la frase «Sayonara, baby», que aparece en dos ocasiones a lo largo del filme. Lo bueno del caso es que la famosa frase no fue exactamente así en el resto del mundo. En la versión original, o sea en inglés, en el doblaje al español americano y en el resto de traducciones la expresión era, precisamente, en español: «Hasta la vista, baby». Los responsables de traducción-interpretación de la película en España consideraron que si mantenían las palabras en esta lengua, la expresión perdería la gracia que intentaban transmitir en el resto de versiones. Así fue cuando apareció la traducción al japonés. Si «Hasta la vista, baby» fue todo un éxito en el mundo, no menos desapercibido pasó el «Sayonara, baby» japonés en España.

Por cierto, el personaje de la fotografía es Deluxe Matsuko, un travestido japonés muy popular en la televisión nipona.

El extraño caso de Yousukesan

nakaJapón es uno de los países con mejor tasa de empleo del mundo. Sus registros de paro son meramente simbólicos (3,5%), cosa que demuestra la plena ocupación en la que se encuentra su sociedad. Sin embargo hay quien, a pesar de todo, tiene dificultad en encontrar trabajo. Éste es el caso de Yousuke Naka, un joven japonés que practica métodos alternativos a la tradicional búsqueda de empleo. Esquiva las agencias de colocación y apuesta, desde hace ya unos meses, por las redes sociales. En ellas se anuncia como chico para todo y avanza en sus fotografías que no trabaja por menos de mil yenes la hora. (@naka_yousuke)

Su decisión ha provocado que varios medios de comunicación del país se hayan hecho eco de su particular método. Gracias a su lado más mediático, hace unos meses, lo vi anunciándose en el alocado distrito de Akihabara; hoy sigue su búsqueda con un cartel actualizado y una fotografía más acorde con la época.

Los japoneses tienen trabajo y por lo general no lo abandonan nunca. En líneas generales entran en una determinada empresa y allí siguen hasta el momento de su jubilación. Pocas veces deciden cambiar de posición y si lo hacen, deben procurar que el periodo de tiempo que pase entre puesto y puesto sea el menor posible. Si un japonés no justifica un empleo en un periodo razonable será mal visto por la persona que lea su currículum.

La dignidad que genera tener empleo y el orgullo de no haber estado desocupado son algunas de las causas por las que la sociedad nipona conserva su trabajo desde el primer día hasta su jubilación. El intercambio de trabajadores entre empresas es algo muy poco habitual, cosa que produce una cierta disminución en competitividad entre talentos. Precisamente para motivarla, el gobierno de Japón ideó la reforma de una ley para facilitar la rescisión de contratos y así los asalariados puedan valorar nuevas propuestas laborales para mejorar sus rendimientos económicos o su proyección laboral.

No estoy en Japón

solEl quehacer diario de nuestra sociedad va muy relacionado con nuestra cultura y nuestra manera de vivir. Aquí la gente se sociabiliza más y mejor que en muchas otras sociedades del mundo. Los mediterráneos aprovechamos en épocas frías, como ésta, cualquier ápice de buen tiempo para disfrutar del paseo, de las largas conversaciones y del contacto con los demás. En Japón, en cambio, cuesta más encontrar una pareja de ancianos que conversen tranquilamente en un parque… y no porque nunca haga buen tiempo sino porque la gente mayor no suele conquistar demasiado las calles de las grandes ciudades.

La vigilia de Reyes de este año no ha sido demasiado fría. Las buenas temperaturas han acompañado a pasear y hacer las últimas compras de estas fechas. Por ello, las calles han sido más transitadas que de lo habitual y ha sido más sencillo encontrar instantáneas que puedan resumir nuestro talante.

En un parque de Terrassa, dos ancianas conversaban decididamente. La una derecha mientras que la interlocutora permanecía sentada en el banco de enfrente. Ambas, eso sí, con un trozo de cartón para evitar las molestias del sol menguante que parecía molestarlas.

La simpática estampa que he podido captar con un teléfono móvil resume perfectamente cómo somos: cómo son nuestras inquietudes, nuestros intereses, nuestras preocupaciones, nuestras soluciones, nuestra imagen… En definitiva, pequeñas cosas que te demuestran que ya no estoy en Japón.

Seguro que los Reyes Magos traerán una buena sombrilla a estas señoras.

Dobladillos y bolsos

dobladilloPor lo general los japoneses siempre van muy bien vestidos, sea cual sea la franja de edad que observemos. Lo curioso del caso es que sus gustos difieren a menudo de los estilos occidentales. Como muestra, la fotografía que encabeza esta entrada. Estos pies pertenecen a un chico que estaba sentado frente a mí en el metro. Con un dobladillo al revés de lo que acostumbramos nosotros y con una combinación de calcetines y zapatos que provocaría carcajadas hasta a la persona más respetuosa del mundo.

Esta foto es bastante representativa de cómo muchos chicos ajustan la largura de sus pantalones tejanos. Aunque hay otros que optan por todo lo contrario, que el camal apenas llegue al tobillo, con lo que parece que el individuo en cuestión haya pegado un estirón este mismo año.

bolso-noiYa que hablo de moda, no quiero olvidarme de algo que también me llamó sustancialmente la atención: los bolsos de los chicos. Aquí suelen llevar bolsos que para nosotros son muy femeninos. En su día hice algunas fotos donde se observa la tendencia poco masculina de estos complementos.