A propósito de las ballenas…

ballenaEl otro día, visitando el mercado del pescado en Tsukiji y la gran cantidad de tiendas y restaurantes que se encuentran a su alrededor, vi algo que me llamó la atención: beicon de ballena envasado. Ello me llevó a recordar que Japón es un gran consumidor de este tipo de carne. Ver aquellos enormes tacos de grasa me despertó el interés por el consumo de este animal y lo que significan las ballenas para los japoneses.

Como hemos visto durante estos últimos días, la caza de ballenas acaba de ser prohibida a Japón en todos los ámbitos. Hasta ahora, desde hace unos veinte años, la caza de estos mamíferos estaba limitada exclusivamente a fines científicos, con lo que durante estas dos décadas la presencia de esta carne se ha reducido considerablemente, llegando a desaparecer de la mayoría de mercados. En la actualidad solo en lugares tan específicos como Tsukiji es posible localizar determinadas partes de esta carne marina, de hecho no he encontrado ningún otro punto de venta en toda mi estancia en Japón.

Aunque la ballena no forma parte de los hábitos diarios de los japoneses, se trata de un producto que a lo largo de los siglos ha permanecido arraigada en la vida de esta sociedad. Antiguamente la caza de un gran ejemplar proporcionaba alimento a buena parte del poblado durante un largo tiempo. Para una sociedad como la nipona, que siempre ha vivido de caras al mar y donde la pesca ha sido algo más que una mera actividad económica, las ballenas han formado y forman hoy parte de una tradición que aún perdura.

En 2002 un periódico japonés realizó una encuesta con la que concluyó que sólo el 4% de la población consume frecuentemente carne de ballena, mientras que el 33% nunca la había probado. Unas cifras que demuestran que el consumo de este producto no pasa por sus mejores momentos. Aún así, Japón no ha renunciado a la caza de estos cetáceos. Se calcula que en los últimos veinte años los balleneros japoneses cazaron unas 10.000 ballenas supuestamente para fomentar la investigación de estos animales. Según la Fundación Kintay, la de ballena representa el 1,7% del total de carne que se consume en el país. En 2010, el diario español 20 Minutos publicó una noticia donde aseguraba que el 75% de la carne de ballena capturada en Japón no lograba encontrar comprador.

Occidente a menudo culpabiliza a Japón y otros países de tradición pesquera de la disminución del número de ballenas en los océanos de nuestro planeta, pero deberíamos tener en cuenta que más allá del consumo que ellos hacen de sus carnes, existe una industria algo más potente que se aprovecha de estas cazas. Las multinacionales utilizan el aceite de ballena para margarina y glicerina, así como también para velas, tinta de imprenta, jabones y resinas sintéticas. El óleo se utiliza de igual modo para aceites industriales para motores, relojería de alta precisión, tratamiento de cueros, cosméticos, lápices labiales, conservas de alimentos para animales, perfumería…

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